Columna del 10 de abril de 2.000
LAS ALUCINADAS Y ALUCINANTES DECLARACIONES DE ELENA CRUZ ESTÁN OCUPANDO
DEMASIADO ESPACIO Y OCULTAN COSAS BASTANTE MÁS GRAVES QUE VIENEN PASANDO DESAPERCIBIDAS
YO ME ANIMARÍA A DECIR QUE TRAS ESTA IMPORTANCIA QUE SE LE ESTÁ DANDO A LOS EXABRUPTOS
DE ELENA CRUZ, NO FALTA UNA CUOTA DE CHOLULISMO.
No se trata de minimizar las declaraciones de la actriz Elena Cruz; pero, me parece que
se les está dando demasiado más espacio del que merecen.
No se muy bien si lo que más llama la atención es el contenido horripilante de los
conceptos político ideológicos de la actriz o el tono y aspecto delirantes con que los
repite cada vez que se le pone una cámara delante.
En realidad a nadie deberían extrañar estos auténticos disparates ya que cada vez que
Mauro Viale o Chiche Gelblum quisieron tener rating barato a costa de la superficialidad y
la ignorancia, la dejaron hablar.
Y dijo más o menos siempre lo mismo.
La misma mujer que lloró la muerte de su amigo de la infancia, Ernesto Guevara, lamenta
que Videla esté preso y asegura que no es posible que los Generales de SU EJERCITO
roben bebés.
Claro que olvida que otro general de SU EJERCITO, que se llama Martín Balza y que
está pasando también momentos difíciles por escribir cartas reconoció que sus colegas
sí robaron bebes.
A mi no me llaman la atención estas declaraciones ni me indignan.
Sí me preocuparía y mucho, que alguna vez personajes como este dijeran cosas con las que
yo estuviera de acuerdo.
Mientras pensemos y hablemos distinto, todo va bien.
Lo que sí es preocupante es la pertenencia política de este personaje.
No es casual que se enrole en las filas del cavallismo y allí hay que apuntar.
Porque la gente se confunde y olvida.
Y entonces si la gente se confunde y olvida ni siquiera me preocupa Cavallo.
Lo conozco, se lo que hizo y cómo piensa.
Entonces y a eso quería llegar: lo que me preocupa no son los disparates de Elena Cruz ni
que esos disparates coincidan con la ideología de Domingo Felipe Cavallo.
Lo que me preocupa es que la gente se confunda, se olvide o, lisa y llanamente, no le
importe nada vinculado con el tema de los derechos humanos.
Siempre va a haber quienes reivindiquen a Videla, como hay quienes reivindican a Hitler.
Pero, lo que tiene que preocupar es que esas reivindicaciones son posibles porque la
sociedad no reacciona adecuadamente.
No alcanza con algún que otro proceso por apología del delito que puede prosperar o no.
Más importante es que la sociedad, en su conjunto, exprese su repugnancia por esta
ideología. Y lo haga de manera tal que pocos se animen a repetir esos disparates.
Porque es verdad que Elena Cruz cometió un delito; pero, eso es lo que menos me interesa.
Que un juez la condene, es lo de menos.
Que toda la sociedad bien nacida repudie su pensamiento, es lo que yo espero, aunque sea
una utopía.
Después de todo, si ellos tienen derecho al disparate ¿nosotros no tenemos derecho a la
utopía?