Columna del 14 de diciembre de 1.999
EN VARIAS COLUMNAS ADELANTAMOS QUE NO TENÍAMOS DEMASIADAS ESPERANZAS
RESPECTO DE LA POLÍTICA DE DERECHOS HUMANOS DEL GOBIERNO DE LA ALIANZA. TODAVÍA ES
TEMPRANO PARA UNA CARACTERIZACIÓN DEFINITIVA, AUNQUE ALGUNOS ELEMENTOS SE VAN
PERCIBIENDO.
HACE APENAS CUATRO DÍAS ASUMIÓ EL NUEVO PRESIDENTE DE LOS ARGENTINOS. SERÍA APRESURADO
ADELANTAR OPINIÓN ACERCA DE SU POLÍTICA DE DERECHOS HUMANOS. PERO ES INOCULTABLE QUE HA
ENVIADO ALGUNAS SEÑALES A LA SOCIEDAD Y QUE LA SOCIEDAD LE HA ENVIADO ALGUNAS SEÑALES A
ÉL
El primer mensaje del Presidente FERNANDO DE LA RÚA recibió diversas críticas,
algunas de las cuales seguramente son exageradas o; al menos, apresuradas.
En su primer discurso difícilmente podría hacer extraordinarias revelaciones o anuncios
espectaculares.
Sin embargo sí anunció un impuestazo que mereció diversas críticas y que no viene sino
a demostrar que, por algo los candidatos de la Alianza habían hecho profesión de fe en
el modelo.
Es precisamente esa profesión de fe en el modelo neoliberal esencialmente violador de los
derechos humanos, el dato que más me hizo temer por la suerte de esos derechos.
A la luz de esa adhesión, no pareciera que deban sorprendernos las escasas medidas
relacionadas con los derechos básicos de los argentinos que el Presidente ha formulado.
El impuestazo, como parecía inevitable, vino acompañado por el anuncio del aumento de
las penas para algunos delitos.
También con la incorporación de la figura del arrepentido contra la que tanto han
luchado las representaciones mayoritarias de los abogados y los organismos de derechos
humanos.
Sin entrar por razones de tiempo a reiterar cuáles son las razones por las
que no sirve aumentar las penas o premiar la delación, debemos dejar en claro que creemos
que ambos anuncios sumados al de los impuestos, nos parecen coherentes con lo que veíamos
venir.
Sin embargo creemos que no está todo dicho y que hay mucho camino por recorrer.
Posiblemente a nivel supreestructural la dirigencia aliancista tenga un discurso más o
menos uniforme; pero, en sus bases, todos los partidos que la integran entrarán a un
debate fuerte en materia de derechos humanos.
Por otro lado no debe olvidarse que el centenario partido radical ratificó el Pacto de
San José de Costa Rica y aceptó generosamente la competencia de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos.
También que fue el partido que decidió juzgar a las Juntas militares que implantaron el
terrorismo de Estado.
Eso no hace que olvidemos el Punto Final ni la Obediencia Debida.
El mensaje que de la Rúa envió a la sociedad tiene su correlato en los que la sociedad
le envía a él y su equipo de gobierno.
Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo y otros organismos de
Derechos Humanos acaban de cumplir por decimonoveno año consecutivo la marcha de la
resistencia.
HIJOS ha inaugurado una novedosa forma de escrache en bicicleta, rollers y otros medios de
movilidad.
Los abogados pretenden que los juicios de la verdad no se queden en la verdad y persiguen
la justicia.
En su pretensión son acompañados por algunos funcionarios judiciales.
Por su parte, se dice que en la Alianza hay preocupación por este tema y por la posible
citación a militares en actividad.
El síndrome del chantaje sigue vigente.
Mientras tanto algunos jueces discuten si los militares deberán declarar como testigos
bajo juramento de decir la verdad o si seguirán teniendo la garantía de la mentira
impune.
Esa que le permitió al Alfredo Astiz declarar que no recuerda dónde queda la ESMA.
Como advertíamos meses antes de las elecciones el panorama de los DDHH no es sencillo
para la Alianza en cuyo seno se encolumnan no pocas víctimas del terrorismo de Estado.
De cómo resuelva la contradicción saldrá algo bueno o malo para los derechos humanos de
los argentinos, que por ahora no tienen más alternativa que continuar luchando por
ellos.-