Columna del 15 de mayo de 2.000


 

LA SEMANA PASADA RECONOCÍAMOS QUE PARTE DE UNO DE LOS PODERES DE ESTE ESTADO, HABÍA DADO PASOS ALENTADORES EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS. ESTA SEMANA, UNA NUEVA REPRESIÓN NOS ALEJA DE AQUELLA ILUSIÓN.
EL EJECUTIVO INTERFIERE PARA QUE AL JUEZ LITERAS LE SEA MÁS FACIL DESEMBARAZARSE DEL JUICIO DE ESPAÑA Y RESPONDE CON REPRESIÓN AL RECLAMO DE LOS HAMBRIENTOS DESOCUPADOS DE SALTA.

Cuando la Alianza triunfó en las últimas elecciones nacionales tuvimos una sensación ambivalente; contradictoria, si se quiere.
Suponíamos con derecho, ya que así lo habían adelantado los candidatos, que se respetaría la independencia del Poder Judicial.
Suponíamos también, por la historia personal de algunos candidatos, sobretodo de los que provenían del Frente Grande o del Frepaso, que el tema de los derechos humanos recibiría un tratamiento que lo diferenciaría claramente del que le había deparado el menemismo.
Por otro lado, sabíamos que una lectura más o menos correcta de la realidad, nos impondría dudas.
El interrogante que ronda todas y cada una de estas columnas es: ¿cómo adherir a este modelo de exclusión social, desempleo y hambre y al mismo tiempo preconizar la defensa de los derechos humanos?
La respuesta al interrogante pareciera no ser otra que: im-po-si-ble.
Pero, si nos quedamos en estas formulaciones, sólo estaríamos en el campo de lo teórico o de lo ideológico.
Debemos ver cómo se comportó la realidad desde el 10 de diciembre hasta ahora.
Y entonces sí comprobamos que la dualidad, las contradicciones y el sabor agridulce, superan lo ideológico o simplemente formulativo.
En el puente de Corrientes, en la Plaza de los dos Congresos y en Salta, se reprimió con ferocidad a quienes reclaman aquello a lo que tienen derecho.
Tienen ese derecho por motivaciones políticas, por motivaciones sociales y por imperio de la ley, que tal vez sea lo menos importante para mí, aunque soy abogado.
¿O acaso puedo ser tan ingenuo como para creer que si me presento ante un juez exigiendo que se respeten todas las garantías del art° 14 bis de la Constitución Nacional o los derechos económicos, sociales y culturales, el Juez me va a dirigir una sonrisa de simpatía y admiración y me va a dar la razón?
El pueblo, como antes se decía, utilizando una palabra en desuso, nunca ganó sus derechos en los tribunales.
Eso no quiere decir, de ninguna manera, que no deba exigir a los jueces que paren los abusos de los otros poderes del Estado.
Conquistas logradas en las calles, invirtiendo ríos de sangre, se están perdiendo en cómodos despachos alfombrados, mediante simples plumazos.
El Poder Judicial tiene una función que cumplir y algunos jueces lo están haciendo.
Algunos abogados defienden los intereses de los dueños del poder económico y otros defienden a sus víctimas.
Nada es lineal ni sencillo, en eso de defender a los excluidos entre tanto discurso único y pragmática globalización.
A pesar de todo, las utopías y las ideologías, no serán mayoritarias; pero, gozan de algo de salud.
El Ejecutivo no sólo reprime, también hace lo posible por evitar a los responsables del genocidio y el terrorismo de Estado, las consecuencias de un juicio impecable que hicieron los españoles porque nosotros no fuimos capaces.
Y eso es mas difícil de digerir.
Pero ¿por qué va a ser difícil de digerir?
La Alianza no tuvo que ver con los indultos pero ¿qué pasa con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida?
Las internas de la coalición gobernante se mantienen bastante en secreto.
Algunas, como la que provocó la condena a Cuba, se salen de madre.
Pero, es impensable que los sectores mas conservadores puedan convivir plácidamente con quienes quieren cumplir el compromiso con su propia historia y con la de sus compañeros asesinados o desaparecidos.
En ese marco, creo que la lucha por la defensa de los derechos humanos va a entrar en su momento más rico desde el terrorismo de Estado.
Mientras tanto, y para agregar una incomodidad más, llegó Alain Touraine y nos sacó el "cachito" de careta que nos quedaba.
Basta con leer la nota que publicó ayer Página 12 precisamente, en su página 12.-

 

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