Columna del 17 de abril de 2.000
LA TELEVISIÓN ARGENTINA SIGUE PRESTANDO ESPACIO PARA QUE EN SUS
PANTALLAS SE EXPRESE EL DESOPILANTE DUO MATRIMONIAL QUE CONFORMAN ELENA CRUZ Y FERNANDO
SIRO COMO ANTES LO HIZO CON EMILIO MASSERA.
EL TEMA SIGUE SIENDO, PARA MÍ, LA INDIFERENCIA DE LA SOCIEDAD ARGENTINA ANTE LAS
CUESTIONES VINCULADAS CON LOS DERECHOS HUMANOS.-
La semana pasada me referí a las pintorescas presentaciones televisivas de Elena Cruz.
Aclaré que a mí personalmente sus expresiones no me preocupan.
No es la primera ni es la última que va a reivindicar el terrorismo de estado y a tratar
de reflotar la teoría de los dos demonios, que tan funcional fue para las leyes y
decretos de impunidad.
Sí me preocupa un poco mas si no se advierte que la ideología de este desopilante
personaje coincide con la de Domingo Cavallo aunque el ex Ministro de Menem trate de
enmascararla.
Pero lo que más preocupa es que la sociedad, en su conjunto, parece ser completamente
indiferente a esta nueva intentona de regreso de los muertos vivos.
Y, en el fondo, lo que ocurre es que esa sociedad sigue viendo todo lo relacionado con el
terrorismo de Estado como algo que le pasó a otros.
Por razones que desconozco porque no soy sociólogo, la sociedad argentina quiere creer
que la represión alcanzó sólo a los que "en algo andarían" y que ella formó
y forma parte de los "argentinos que somos derechos y humanos".
Gravísimo error.
Aquí no se salvó nadie.
Y esta sociedad, que siempre tuvo una cuota importante de hipocresía y cinismo,
piensa como piensa, porque esas condiciones se agravaron con el accionar de la última
dictadura militar.
A las Elena Cruz le contestan los organismos de derechos humanos.
Y eso está mal porque el problema es de todos.
Querer olvidar el pasado, como si nada hubiera pasado, es complicarse con la impunidad
que es una de las principales, sino la principal causa de la enfermedad de la sociedad
argentina.
Parece que sólo se expresan los defensores de los genocidas y los defensores de los
derechos humanos mientras la mayoría contempla en silencio.
Falta poco para que se cumplan veinte años de la recuperación de la democracia y se
sigue negando; por ejemplo, el robo de bebés.
La semana pasada se supo que en el cementerio de Lomas de Zamora hay una fosa común con
restos de desaparecidos.
Cecilio Moreira dirigió ese cementerio y recomendó al actual director que no se acercara
a esa tumba que está llena de subversivos y llamó a las madres de Plaza de Mayo viejas
de mierda, que iban a ir a joder si se enteraban.
Daniel Hadad y compañía lanzaron una nueva campaña contra los inmigrantes pobres
latinoamericanos.
Siguen apareciendo archivos del terror.
Miles de carpetas aparecieron en el Archivo General de la Nación.
Quiere decir que, como siempre, información a la mano existe.
El que quiera estar informado puede estarlo; pero, nadie podrá convencer al que prefiera
la ignorancia o la indiferencia.
Dos recitales de los Redonditos de Ricota convocaron una multitud.
Todo un barrio fue sitiado.
Sus vecinos debían moverse dentro de su barrio con poco menos que un salvo conducto.
Como dije, no soy sociólogo así que no estoy en condiciones de analizar las
manifestaciones de rebeldía ricotera que rodean cada uno de estos espectáculos.
Lo que sí me parece es que hubo una juventud, como esta juventud ricotera, que hace
muchos años, canalizaba su rebeldía exigiendo un cambio que mejorara las condiciones de
vida de toda la sociedad argentina.
En esa época existían pocos indiferentes y era un poco más difícil mentir.
Entre una actitud y la otra, existe una enorme gama de posibilidades de participación.
Una que me parece adecuada se da cada jueves en las rondas de las madres de Plaza de Mayo.
Esas a la que un triste funcionario municipal director de un cementerio les pudo decir
viejas de mierda, sin que le pase nada, al menos por ahora.
Elena Cruz y Cecilio Moreira gozan de la impunidad que una democracia imperfecta
asegura a quienes hacen la apología de los que impusieron un terrorismo de estado perfecto.-