Columna del 21 de diciembre de 1.999


 

EL MARTES PASADO COMENTÉ QUE NO TENÍA DEMASIADAS ESPERANZAS EN LA POLÍTICA DE DERECHOS HUMANOS DEL NUEVO GOBIERNO AUNQUE EVITÉ TODO ANÁLISIS APOCALÍPTICO Y PREMATURO.
CLARO QUE NUNCA SUPUSE QUE PASARÍA LO QUE PASÓ EN CORRIENTES.
EN LA PRIMERA SEMANA DEL GOBIERNO DE FERNANDO DE LA RÚA NOS CONMOVIÓ UNA VIOLENTA REPRESIÓN CON MUERTOS Y HERIDOS.
TAL VEZ NO SE PUEDAN ECHAR TODAS LAS CULPAS A LA ALIANZA PERO ALGUNAS Y MUY GRAVES, LE CORRESPONDEN.

 

Si hay algo poco sencillo en la Argentina, sobre todo de los últimos tiempos, es intentar un análisis político.
Vivimos en un país imprevisible.
Siempre sostuve que cuando los candidatos de un partido, durante la campaña electoral, hacen profesión de fe en un modelo de exclusión que por naturaleza es violador de los derechos humanos, no se puede esperar que luego defiendan o aseguren esos derechos.
Es cierto que esos mismos candidatos prometieron hacer algunos cambios y modificar ese contenido del modelo y hacerlo más transparente y equitativo.
Yo creo que eso no es posible.
Lo cierto es que Fernando de la Rúa se ha rodeado de economistas y que todos esos economistas piensan más o menos que la cosa pasa por ordenar un poco las cuentas y recaudar más.
Por algo la primera medida fue un impuestazo.
Pero yo creo que nada de eso debiera sorprendernos.
Lo que sí debe sorprendernos es que a una semana de asumir ya tenga que rendirnos cuentas por la muerte y la represión de un pueblo hambreado.
También tiene que explicarnos por qué eligió a Ramón Mestre como interventor y por qué le permitió que asuma después de que la gendarmería hiciera todo el trabajo sucio.
En ese marco el gobierno quiere aumentar las penas para ciertos delitos y las soluciones a la cuestión social no aparecen ni con lupa.
Sería aventurado echar todas las culpas de lo que hizo la gendarmería en Corrientes a De La Rúa y a Freddy Storani; pero ellos son los responsables funcionales, al menos por omisión, por permitir que se le fueran las cosas de la mano.
El Presidente de la Nación y el Ministro del Interior tienen que estar informados de lo que pasa y de lo que va a pasar en un conflicto que lleva meses y si no lo están, alguien no sirve para el cargo: ellos o los que les informan y asesoran.

Después de todo: a todos nos espían.
¿por qué no se observó y evaluó lo que pasaba e iba inevitablemente a pasar en el puente correntino dejando todo en manos de la gendarmería y supuestamente de un juez que no apareció nunca?.
Si el nuevo gobierno no tiene la culpa, si fue una maniobra de provocación y desestabilización, si hubo provocadores – que no hay dudas que los hubo, aunque no creo que sean los que siempre sirven para explicar todo – podemos, de cualquier forma, reclamarle que investigue en lugar de recurrir a la cantinela de siempre echando mano de Quebracho, organización a la que no vemos más hace meses o hablando de infiltrados de ultraizquierda como queriendo ocultar la incapacidad manifiesta de resolver los problemas de la gente.
Y si por incapacidad, ingenuidad o lo que sea, los hechos lo sorprendieron, queremos que se investigue y sancione a los culpables.
Se ha denunciado que el Comandante de Gendarmería que encabezó la represión es un hombre comprometido con el terrorismo de Estado.
Pero no lo descubrió ni la SIDE, ni el Ministerio del Interior, lo denunció un periodista.
Entonces ¿para qué gastan tanto dinero los argentinos en organismos de inteligencia que hacen que esa designación sea una caricatura?
Y encima nos cuestan más dinero del que hubiera servido para evitar los conflictos de Corrientes y Tartagal.
Si la Alianza no tiene la culpa de lo que pasó sí tiene la culpa de no haber ya adoptado medidas serias que no pasan por girar unos pesos y mandar a Mestre.
Otro dato a tener muy en cuenta es la frustrada designación como subsecretario de derechos humanos de Federico Polak, un abogado de empresas con pertenencia meramente formal a la Asamblea Permanente de Derechos Humanos.
El nombramiento naufragó ante la veloz reacción de distintos organismos de derechos humanos que merecieron la descalificación pública del candidato que los llamó "extremistas", como para refrescar la memoria de cómo se opinaba en otros tiempos.
Adolfo Pérez Esquivel, Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, la Asociación Madres de Plaza de Mayo, Abuelas de Plaza de Mayo y el Cels expresaron su preocupación por la designación de un hombre sin antecedentes en materia de derechos humanos; pero, a lo mejor, esto tampoco tiene que asombrarnos.
Mientras tanto Carlos Menem se frota las manos y ve cómo se acerca el 2003 cada vez más rápida y plácidamente.-

 

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