Emisión del día 27 de Julio de 1.999.-


RECUPERADA LA DEMOCRACIA Y PRODUCIDO UN JUICIO QUE DEMOSTRÓ LAS ABERRACIONES DEL TERRORISMO DE ESTADO TODAVÍA ALGUNOS TIENEN DUDAS ACERCA DE ESAS ATROCIDADES Y – POR OTRO LADO – LA IMPUNIDAD PERMITE QUE HAYA NUEVAS VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS QUE NO SON SINO LA CONTINUIDAD DE LAS QUE SE PRODUJERON EN LA ÚLTIMA DICTADURA MILITAR

LA FAMILIA BLAQUIER Y EL INGENIO LEDESMA PUSIERON PERSONAL Y VEHÍCULOS PARA EL SECUESTRO DE POBLADORES DE GENERAL SAN MARTÍN Y CALILEGUA DURANTE EL APAGÓN DEL 22 DE JULIO DE 1.976 HOY PRESTAN VEHÍCULOS PARA REPRIMIR Y ENVENENAN A LOS FAMILIARES DE LOS DESAPARECIDOS

 

Cuando termine de escribirse la historia de lo sucedido en Argentina a partir del 24 de marzo de 1976, OLGA MÁRQUEZ DE AREDEZ deberá ocupar un lugar destacado.
Esta heroína solitaria protagonizó una gesta que desconocemos porque lo que hizo lo realizó en la lejana Jujuy.
El 22 de julio de 1976 militares que se desplazaban en vehículos del ingenio Ledesma y que eran asistidos por personal de la familia Blaquier, secuestraron a numerosos pobladores de las localidades jujeñas de San Martín y Calilegua.
De todos los secuestrados unos treinta permanecen detenidos desaparecidos. Entre ellos un médico abnegado que fue intendente de San Martín y cometió la imperdonable insolencia de cobrarle por primera vez, impuestos al ingenio Ledesma.
Era el marido de Olga Aredez y no apareció nunca más.
Su mujer comenzó a dar vueltas a la Plaza de San Martín sola. Peor que sola, sola y repudiada.
Los familiares de las otras víctimas no la acompañaban porque, a su vez, tenían otros familiares trabajando en el ingenio.
Sus vecinos la veían como un bicho raro y como una amenaza.
Con el tiempo alguna que otra persona se le sumó.
Incluso una vez debieron reclutar a un borracho porque sobraba una pancarta.
Después vinieron las marchas de un puñado de personas que, año con año, iba caminando por la banquina de la ruta que une San Martín y Calilegua.
El jueves pasado la acompañó un grupo muy grande. Una multitud si tenemos en cuenta el enorme peso que el Ingenio Ledesma y los Blaquier aún representan.
El año pasado lograron que la Municipalidad colocara en un monolito una placa con los nombres de las víctimas del apagón, también plantaron numerosos árboles.
Este año se encontraron con que los árboles no existen y la placa está pintarrajeada.
Pero Olga ya no está sola - al menos cada 22 de julio - después, sí vuelve a su soledad.
Pero, ella no se quiebra, no se quebró nunca y se convirtió en un referente al que los humildes peones, collas y desocupados le llegan con los pedidos más insólitos.
Cuando se escriba la historia más o menos reciente de los argentinos, dentro de las páginas de las numerosas heroínas que nacieron al calor de la lucha y el reclamo por justicia y verdad, OLGA MÁRQUEZ DE AREDEZ junto con AZUCENA VILLAFLOR ocuparán una página de honor, tan honorífica como la de todas las madres, esposas, hijas, que - de amas de casa, profesionales, mujeres comunes - se convirtieron en un referente universal de dignidad y lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
Mientras tanto el Ingenio Ledesma envenena a los vecinos con la carbonilla que afecta sus vías respiratorias, sus ojos y sus vidas, seguramente chantajeando con el argumento de que si le exigen que coloquen filtros que eviten la contaminación, cerrarán la planta, como en su momento hizo La Forestal después de convertir una selva en un desierto y a la gente en fantasmas que vagan sin trabajo y sin futuro.-

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