Columna del 28 de diciembre de 1.999


 

SI QUISIÉRAMOS HACER UN BALANCE DE FIN DE SIGLO TENDRÍAMOS QUE LLEGAR A LA CONCLUSIÓN DE QUE A LOS DERECHOS HUMANOS NO LES HA IDO DEMASIADO BIEN.
EN LA ÚLTIMA COLUMNA DE DERECHOS HUMANOS DE LA RADIO VA PARA EL AÑO 1.999, QUE ES ADEMÁS LA ÚLTIMA DEL MILENIO, TENDRÍAMOS QUE ASEGURAR QUE A LOS DERECHOS HUMANOS NO LES HA IDO MUY BIEN; PERO, QUE SIN EMBARGO TENEMOS LA ESPERANZA QUE LA HUMANIDAD TOMARÁ EN SERIO LA DEFENSA DE SU PLENA VIGENCIA

 

Con la sicosis que despertó el cambio de siglo y milenio, aunque algunos sostienen que el siglo cambiará el año que viene, ha venido una suerte de necesidad de hacer balances, diagnósticos y pronósticos de toda clase.
El siglo 20 ha sido un momento histórico de terribles violaciones a los derechos humanos: guerras despiadadas, holocausto, hambrunas y mil distintas formas de agravios contra la condición humana.
En la Argentina se vivieron también golpes militares, terrorismo de Estado, represión, torturas, desocupación, mortalidad infantil y muchas pestes sociales más.
El siglo 20 ha sido también y paradójicamente, en algunos aspectos, el siglo de los derechos humanos.
Ha sido el siglo en que los Estados del mundo, después de salir de la más horrorosa de las guerras, decidieron escribir estatutos que consagraron esos derechos como la Declaración Universal que el pasado 10 de diciembre cumplió 51 años.
En nuestro país en el año 1.994 se reformó la Constitución Nacional y se le incorporaron numerosos tratados de derechos humanos.
Todo eso es muy bueno.
Claro que los derechos humanos no dejan de violarse por el hecho de que estén escritos en Tratados, pero la firma de estos Tratados siempre representará un adelanto.
Mucho se ha hecho en materia de derechos humanos y mucho queda por hacer.
La lucha del hombre por la vigencia de sus derechos esenciales ha sido objeto de incomprensión y encasillamientos de tipo ideológicos y político.
Deberá pasar tiempo aún para que la sociedad en su conjunto vea como propia la lucha por los derechos humanos.
Argentina es un ejemplo es ese terreno.
Durante el terrorismo de Estado surgieron nuevas formas de lucha con las Madres de Plaza de Mayo a la cabeza como un ejemplo que sobrevivirá a los tiempos.
Paralelamente los argentinos supimos acuñar frases vergonzantes y vergonzosas como "por algo habrá sido" y "los argentinos somos derechos y humanos".
En lo más reciente, la carpa blanca de los maestros que luchan por su dignidad cumplió mil días.
Entre nosotros conviven la indiferencia y la lucha por los derechos elementales.
El nuevo milenio encontrará a la República Argentina con gobierno aún nuevo.
No han sido muchas las promesas ni las realizaciones en materia de derechos humanos.
Más aún, Corrientes representó el peor debut.
Sin embargo a lo largo y a lo ancho del país los hombres y las mujeres se organizan, protestan y luchan.
Y esa es la forma más efectiva de reclamar la vigencia de los derechos humanos que los argentinos tienen muy escrito y muy poco en práctica.
Por un año mejor, por un milenio mejor y por la esperanza de que el hombre siga luchando y triunfe.-

 

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