Emisión del 22 de Mayo de 2000
La memoria, la verdad y la justicia exigen enormes esfuerzos que a veces
aparecen demasiado aislados; pero, consiguen algunos logros.-
Un represor designado en un lugar en que funcionó un campo clandestino de detención y
tortura
La lucha por la plena vigencia de los derechos humanos en nuestra débil aún
democracia exige un arduo trabajo.
Ese trabajo es llevado adelante por los organismos de derechos humanos y por quienes,
desde distintos lugares de la sociedad, sienten un compromiso con esos derechos.
Pero nadie podría asegurar que toda la sociedad argentina es sensible a la vigencia de
los derechos humanos.
Si así fuera no se producirían casos como los de Domingo Bussi, Aldo Rico y Luis Patti,
a quienes se menciona solo como casos paradigmáticos, ya que son muchísimos mas los que
se han beneficiado por las leyes y decretos de impunidad.
Fue curioso, sino agraviante, ver a Bussi reformando la Constitución Nacional en Santa Fe
en 1.994.
También son curiosos, sino agraviantes, los porcentajes con que el electorado ha premiado
a los intendentes Rico y Patti.
La situación de los derechos humanos ha sido oscilante desde la recuperación de la
democracia hasta nuestros días.
Hubo hechos positivos como el juicio a las juntas, a pesar de lo acotado que estuvo y no
sólo por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida (sacadas a punta de pistola al
Congreso de aquella época), sino por una decisión política de no ir demasiado allá.
Con las leyes de impunidad ni se consolidó la democracia ni se logró la pretendida
reconciliación entre los genocidas y sus víctimas.
Hay hechos positivos como los juicios por la verdad, que cada vez se acercan mas a la
justicia, por la posibilidad de dictarse procesamientos y condenas, salvo que la Corte
Suprema aborte este intento de algunos abogados y algunos jueces.
Hubo hechos sumamente negativos, como ascensos de represores y la posibilidad que otros
tuvieron de acceder a cargos electorales, usufructuando disposiciones constitucionales que
nunca respetaron.
Recientemente fue insultada la memoria de los detenidos desaparecidos del Hospital
Posadas, donde se designó a Jorge Colotto como adiestrador de vigiladores.
El Posadas recuerda todos los años al personal desaparecido y asesinado, en emotivos
actos que cuentan con el apoyo de mucha gente que recuerda lo que allí sucedió durante
el terrorismo de Estado.
Jorge Colotto es comisario general retirado. Estuvo muy ligado a Alberto Villar, uno de
los fundadores de la Triple A.
La designación se hizo efectiva a principios de Mayo y la rápida reacción del personal
de la Asociación de Trabajadores del Estado provocó el cese del represor.
Colotto había sido exonerado por Albano Harguindeguy y reivindicado por el ex Presidente
Carlos Saúl Menem, quien no tuvo en cuenta que el policía figura en el legajo 8086 de la
CONADEP.
Harguindeguy lo había exonerado por "haber cometido hechos con el único fin
deleznable de obtener beneficios de carácter patrimonial para sí mismo".
Si esto pensaba Harguindeguy ¿qué podemos pensar nosotros?
El caso de Colotto no es el único ni el mas grave. Lo que sí demuestra es que la rápida
reacción de los trabajadores, hizo que un represor durara apenas unos días en un puesto
al que jamás debió acceder.-