Columna del 27 de marzo de 2.000
EL RASGO DISTINTIVO DE LA MARCHA DE REPUDIO POR LOS 24 AÑOS DEL
GOLPE MILITAR, FUE EL DE LA PRESENCIA MASIVA DE LA JUVENTUD.
SI LA CARACTERÍSTICA DE LA MARCHA DEL PASADO 24 FUE LA PRESENCIA MASIVA DE JÓVENES,
HABRÁ QUE IR PENSANDO EN LA MARCHA DE LOS 25 AÑOS Y TRATAR DE RECUPERAR LA MASIVIDAD DEL
VIGÉSIMO ANIVERSARIO
En la marcha convocada por los organismos de derechos humanos y por la
comisión por la memoria, la verdad y la justicia, lo que más positivamente llamó la
atención fue la presencia masiva de jóvenes.
De jóvenes muy jóvenes.
Chicos de 14, 15 años y algunos un poco mayores.
Pero eso es lo que llamaba la atención.
También lo que llena de esperanza.
A la lucha por los derechos humanos le está haciendo falta desde hace tiempo y le va a
hacer muy bien, esta llegada de chicos que se incorporen masivamente.
24 años de lucha son muchos.
El desgaste se produce a pesar del ánimo y del indoblegable espíritu que han demostrado
los organismos que se han alzado como un ejemplo para una sociedad, que en los años
posteriores a la dictadura, no recibió demasiados buenos ejemplos.
Ese desgaste se produjo inevitablemente a causa de los escasos o nulos resultados y a
causa de la impunidad.
Es un verdadero milagro que las madres y las abuelas sigan su lucha a pesar del escaso o
nulo apoyo que han recibido de la sociedad en su conjunto.
No pienso ni quiero decir que las madres, las abuelas y los organismos estén solos.
Pero quien diga que son acompañados por la sociedad en su conjunto, está viendo otra
realidad.
El viernes marchamos 8, 10 o 15 mil personas.
Las cifras, como las de todas las marchas, varían según quien cuente.
Pero, no se trata de estadísticas, se trata de que la cuestión de los derechos humanos
se instale, más allá y más acá de los 24 de marzo.
El tironeo y los codazos por estar tomados de la enorme bandera de 80 metros con muchas
fotos de desaparecidos, pareció todo un símbolo de estos tiempos.
Y no debe ocultarse que ese tironeo fue como la prolongación de los tironeos que año con
año preceden cada marcha.
Pareciera que existen sectores que se creen dueños de la lucha por los derechos humanos y
otros sectores que se quieren adueñar de esa lucha.
Y habitualmente este tipo de luchas se da a espaldas de la sociedad a la que no se debe
ignorar.
De lo que se trata es de elaborar propuestas generosas que aúnen y no ver quien elabora
la consigna mas revolucionaria.
Por supuesto que ese tipo de consignas nunca me espantó en lo personal.
Pero, lo que creo necesario es ampliar las bases de la lucha por la plena vigencia de los
derechos humanos.
Esa lucha no es de los organismos históricos, aunque a ellos siempre vamos a deber
reconocimiento por el heroísmo, la generosidad y la entrega de un ejemplo que no reconoce
antecedentes en nuestra historia.
Esa lucha tampoco es patrimonio exclusivo de quienes se van incorporando y que confunden
la lucha por los derechos humanos con la lucha por el poder.
Esa lucha no es de nadie y es de todos.
Todos tienen un lugar ganado. Los organismos históricos nunca lo van a perder.
Los nuevos se lo van ganando.
La ausencia de esos organismos históricos en el palco, a excepción de una Madre de Plaza
de Mayo absolutamente desconocida, debe llamar la atención.
Ocultar las diferencias políticas es hipócrita. No luchar por superar esas diferencias,
puede ser criminal.
Esta incorporación masiva de chicos nos alienta a pensar que el próximo 24 de Marzo, el
de los 25 años, se pueda parecer al 24 de marzo de 1996, el de los 20 años.
Esa concentración masiva que inspiró los juicios en España.
Para eso los organismos, las comisiones y los partidos chicos y grandes, tendrán que
tomar seriamente la lucha por los derechos humanos y no la lucha por imponer un sello o
una bandera.
Para incorporar a los más amplios sectores de una sociedad bastante remisa a
comprometerse, habrá que superar cosas que este 24 surgieron más claramente que otros
años.-