Derechos humanos: investigación por tres desaparecidos
Ordenan la captura de Astiz por pedido de un juez de Italia

Anoche seguía buscándolo la Interpol

 

 

 

·  Por primera vez se acepta en la Argentina un reclamo extranjero en causas por la represión

·  Es porque está relacionado con el robo de una beba

·  Hay otro ex marino prófugo

 

 

Para el ex marino Alfredo Astiz la Argentina ya no es un refugio seguro. Desde ayer está prófugo, luego de que la jueza federal María Servini de Cubría ordenó su arresto por pedido de la justicia de Italia.

El Departamento Interpol de la Policía Federal tiene la responsabilidad de capturar al ex capitán de fragata que en su particular foja de servicios cuenta con una rendición ante los ingleses en la islas Georgias, en 1982, y una actuación como agente infiltrado en los grupos de derechos humanos durante la dictadura militar (1976-1983).

Ayer fueron a buscarlo al hotel de la Armada -ése era el domicilio que tenía declarado-, pero no lo encontraron. Los policías también se disponían anoche a realizar un allanamiento en la casa de los padres de Astiz, en el sur de la provincia.

Astiz, de 50 años, ya no podía abandonar el país porque tenía una orden de captura internacional a su nombre dictada por un juez de Francia. En 1990 fue condenado a prisión perpetua por la desaparición de las monjas Alice Domon y Léonie Duquet.

El viernes último, Servini de Cubría firmó una orden de detención contra Astiz y contra el ex marino Jorge Vildoza a pedido del juez italiano Claudio Tortora, que los acusa de la desaparición, ocurrida el 18 de junio de 1977, de Angela María Aieta y de Juan y Susana Pegoraro.

Esta última estaba embarazada cuando fue detenida y dio a luz una beba en la cárcel clandestina que funcionó en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).

El juez italiano también acusó a Astiz y a Vildoza -está prófugo desde hace años- por la desaparición de la niña, en lo que se considera un delito de lesa humanidad.

Fuentes de la Armada dijeron ayer a La Nación que "el juez italiano no está lo suficientemente informado sobre las desapariciones en las que involucra a Astiz, que no tuvo nada que ver en ninguno de esos casos".

Hasta ahora las leyes de obediencia debida y de punto final ponían a salvo a los ex represores de los pedidos de detención cursados por jueces extranjeros.

Pero luego de que el 6 de marzo último el juez federal Gabriel Cavallo dictó la inconstitucionalidad de ambas leyes -sancionadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín- todo cambió.

No prescribe

Servini de Cubría explicó a La Nación que este es el primer caso en que un juez argentino firma por pedido de un colega de otro país una orden de captura contra un ex represor por delitos cometidos durante la dictadura.

"La sustracción de un menor es un delito que no prescribe y no fue alcanzado por las leyes de obediencia debida y de punto final", dijo la jueza.

La pequeña hija de Susana Pegoraro y Rubén Bauer fue entregada al matrimonio formado por el ex suboficial de la Marina Policarpo Luiz Vázquez y Ana María Ferrá, que la anotaron como propia con el nombre de Evelyn Karina Vázquez.

"El delito estaba confeso. El reconoció cuando declaró que la niña se la había entregado un suboficial de la Armada, pero dijo que no quiso preguntar cuál era su origen", sostuvo Servini de Cubría.

"Contó que la nena se la dio un suboficial al que conocía como el turco, pero no lo identificó", agregó.

Vázquez quedó en libertad el jueves último por decisión de la Sala I de la Cámara Federal -integrada por Luisa Riva Aramayo y Raúl Vigiliani- por entender que había estado más de dos años detenido sin condena.

El Pacto de San José de Costa recomienda que un detenido no puede permanecer sin condena firme más que un tiempo prudencial. En nuestro país se considera que ese lapso es de dos años.

Servini de Cubría procesó y arrestó a Vázquez y a su esposa, pero ésta ya había sido dejada en libertad por el entonces juez Adolfo Bagnasco cuando tuvo la causa a cargo, tras haber sido recusada por la defensa del matrimonio.

Astiz no sólo es requerido por la justicia de Italia y la de Francia. También lo reclama la de Suecia, que lo acusa de la desaparición de la adolescente Dagmar Hagelin.

La única condena que recibió en la Argentina le fue impuesta el año último por apología del delito, luego de haber declarado a la revista Trespuntos que era el hombre mejor preparado en la Argentina para matar a un político o a un periodista.

La jueza Servini de Cubría cree que Astiz se entregará en las próximas horas. Luego deberá esperar el resultado del juicio de extradición.

Sabe que ya ningún lugar es seguro para él.

Por Rafael Saralegui (h.)
De la Redacción de La Nación

Una joven que prefería no saber

El nombre de Evelyn Vázquez, una joven de 23 años que vive en Mar del Plata, fue la clave para que la jueza federal María Romilda Servini de Cubría dictara la orden de captura del ex marino Alfredo Astiz.

Se trata de la hija de Susana Pegoraro, secuestrada y desaparecida en 1977, cuando estaba embarazada. Con ella también fue detenido ilegalmente su padre, el ciudadano italiano Giovanni Pegoraro.

El suboficial retirado de la Armada Policarpo Luis Vázquez se apropió de la niña y la anotó a su nombre. En 1999 fue detenido por apropiación de bebes, confesó ser culpable y su caso saltó a la consideración pública.

Evelyn se negó a hacerse los estudios de ADN para demostrar su verdadera filiación y pidió que no se encarcelara a quien para ella había sido su padre.

El jueves último, Policarpo Vázquez fue liberado por la Cámara Federal porque llevaba más de dos años preso sin condena. Ahora, por el mismo delito por el que se lo acusa, puede quedar detenido Astiz.

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