28/08/00
Cuando se cumplen 80 años de la radiofonía argentina es interesante que cada uno de nosotros evoque las sensaciones que este medio ha traído y trae a nuestras vidas. En todos los homenajes que se vienen rindiendo a este medio, se destaca que es el más creíble y el más inmediato. El que mejor permite un contacto, a veces cálido, a veces ríspido, con la audiencia. Mi generación creció con la radio como el mejor modo de comunicación con el mundo exterior y con el mundo interior de la fantasía. Hoy, la radio no tiene aquella presencia casi única; pero, ha recobrado una fuerza que parece que nunca va a perder. Y eso se debe, precisamente, a aquellos valores que destacan los homenajes: la credibilidad y la inmediatez. En estos días se ha recordado que la radio era el medio al que hace algunos años los argentinos recurríamos para sortear las mentiras oficiales acerca de nuestra realidad. ¿Quién no escuchaba Radio Colonia ante el menor rumor de chirinada? La radio, como herramienta que es, también fue y en manipulada por los detentadores del poder. Sin embargo sigue siendo creíble y participativa. Claro que no a todas las radios adornan esas virtudes. ¿O acaso no han escuchado Radio 10 en algún taxi? Yo fui, soy y seré oyente. Mi pertenencia a F.M. Palermo no es casual. Son muchos los lazos que me unen a esta radio. No quiero hacer un homenaje en abstracto a la radio. Sí deseo hacer un homenaje a F.M. Palermo porque es una radio que siempre ha dado un espacio a los derechos humanos y a las personas y organismos que los defienden. Hace más de seis años que tengo la oportunidad de expresarme por este medio, como oyente, como conductor o columnista. Jamás recibí más que aliento. Es por eso que ante este nuevo aniversario de la radiofonía argentina quiero que mi homenaje sea para F.M. Palermo.-