09/10/00
La renuncia del Vicepresidente Carlos Álvarez ha conmocionado al mundo político argentino. Diversas interpretaciones se han intentado y se seguirán intentando por cuanto el hecho es inédito en nuestra reciente historia democrática. Si bien es cierto que el Presidente Carlos Menem vio alejarse a dos vices - Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf - ninguno de esos hechos tuvo la connotación traumática que provoca la separación de su cargo de Chacho Álvarez. No solo se trata de la renuncia del Vicepresidente, hecho de por sí grave, sino del resquebrajamiento del inestable equilibrio de las fuerzas que componen la Alianza que gobierna al país. De esas fuerzas, las principales son sin duda el radicalismo y el Frepaso. Y en este último se encuentran o encontraban, los elementos más progresistas de la coalición. Desde el punto de vista de los derechos humanos, no puede hacerse una evaluación porque las posturas del alejado Vice en estos temas no fueron notables. En cambio, sí fueron destacados los gestos de un funcionario de extracción radical y que también resignó su cargo, aunque no por decisión propia. Ricardo Gil Lavedra fue el primer Ministro de Justicia y Derechos Humanos que tuvo Argentina. Fue integrante de la Cámara Federal que juzgó y condenó a los Comandantes. Impuso, contra la opinión de radicales y de algunos frepasistas, a Diana Conti al frente de la Secretaría de Derechos Humanos. No puede negarse, más allá de desaciertos que oportunamente señalamos, que Conti proviene del campo de los derechos humanos y que su designación provocó la reacción de los elementos conservadores de la Alianza. Gil Lavedra se jugó por ella y el futuro político de la Secretaria es ahora incierto. Pero, lo que más preocupa del alejamiento no deseado del ex Ministro es que era el único funcionario de su jerarquía que frenaba las desafortunadas incursiones políticas del jefe del Ejército Ricardo Brinzoni, que viene reflotando la teoría de los dos demonios ante la pasividad de sus dos jefes naturales, el Presidente de la Nación y el Ministro de Defensa. En materia de derechos humanos siempre esperamos más del Frepaso que del radicalismo, partido comprometido con las leyes de impunidad y es por eso que suponemos que las cosas pueden ponerse más difíciles en este campo ante los alejamientos de Álvarez y Gil Lavedra. No conocemos antecedentes del actual Ministro Jorge de la Rúa. No podemos rechazarlo a priori y lo aconsejable será esperar gestos políticos. El gobierno enfrenta graves problemas en materia de derechos humanos, como los juicios por la verdad, los juicios en el exterior y el ayuno de los presos de la Tablada. Menuda tarea espera a Jorge de la Rúa. A favor del nuevo Ministro de Justicia y Derechos Humanos debemos señalar que se le reconocen antecedentes como político honesto y como jurista garantista de gravitante actuación en la reforma penal de la Provincia de Córdoba. Si es dificil analizar las renuncias del Vicepresidente y del Ministro, más dificil es intentarlo desde el punto de vista de los derechos humanos.-