6/11/00
El modelo de exclusión social que se profundiza día a día es necesariamente generador de conflictos y violador de los derechos humanos. Siempre hemos sostenido que hacer profesión de fe en este modelo y pregonar, al mismo tiempo, respeto por los derechos básicos del hombre, encierra una contradicción insalvable. Esa contradicción - es evidente - genera conflictos tanto en la Alianza gobernante, como entre ésta y el justicialismo y en el seno mismo de ambas expresiones políticas. Para sostener el modelo y evitar o controlar la protesta, el Estado se ve obligado a reprimir. En los últimos tiempos se dio el fenómeno de la judicialización del conflicto social. Mediante ese fenómeno, existe una gran cantidad de procesos contra dirigentes y militantes. Y aquí se da otra contradicción insalvable: se aplica la ley contra el conflicto. Pero, al mismo tiempo, se niega a los actores del conflicto la aplicación de otra ley. De la ley que, en definitiva, aparecería como la justificación legal de la protesta. El interrogante sería: por qué los jueces encarcelan a quienes cortan una ruta o a quienes ocupan terrenos o casas deshabitadas y en cambio no procesan a quienes tienen la obligación de aplicar los Tratados Internacionales y leyes que aseguran el bienestar mínimo para la población. Porque si bien hay leyes que dicen que cortar una ruta es un delito federal. Hay leyes de rango superior, Tratados, que aseguran los derechos económicos, sociales y culturales que nadie se atreve a reclamar en los Tribunales con un mínimo de esperanza de ser oído. Eso ocurre, simplemente, por una cuestión de correlación de fuerzas. El fenómeno reciente del corte de rutas en La Matanza es digno de atención. En este caso el Estado no reprimió ni los jueces procesaron. Creo que está bastante claro que eso se debió a la presencia de los medios y al hecho de que la protesta se realizó en el Gran Buenos Aires y no en un puente correntino. El Intendente Alberto Balestrini reclamó del Gobierno soluciones y de su partido que se retomen las viejas banderas del peronismo. El Presidente de la Nación envió al Diputado Marcelo Stubrin con la consigna de hallar soluciones. A todos venía bien solucionar el conflicto sin represión ni costos políticos. El perro Santillán y Víctor De Gennaro también se hicieron presentes y se amenazó con movimientos nacionales. Los piqueteros ganaron pero no porque se les reconoció un derecho elemental a comer, trabajar, tener salud y demás sino porque lograron un gran impacto. Un viejo libro de derecho lleva por título "La lucha por el derecho". No describe la lucha de los piqueteros. Pero los piqueteros pueden decir que con la lucha ganaron algunos derechos.-