5/02/01


El año 2001 comenzó con algunos hechos positivos en materia de derechos humanos, como el procesamiento de Augusto Pinochet y la decisión del gobierno mexicano de extraditar al represor argentino reclamado por la justicia española. Pero, también se presentan algunos nubarrones que pondrán a prueba al gobierno de la Alianza, de una Alianza cada vez menos aliada. El escándalo por las presuntas coimas en el Senado fue seguido por otro escándalo. Un Juez sospechado – Carlos Liporaci – debió investigar si habían incurrido en delito los mismos Senadores que debían investigar si él los había cometido. Más que una paradoja pareció una burla. La renuncia del ex vicepresidente Carlos Álvarez apareció como la punta de iceberg. Como era de prever, el Juez no encontró mérito para procesar a quienes luego deberían investigarlo a él. Los fiscales apelaron su decisión y lo más preocupante de esta comedia de enredos que pone en crisis una vez más la credibilidad de nuestras instituciones, fue el enojo radical con los fiscales a los que parece apoyar el Frepaso. Con relación a la extradición de Cavallo a México no se han disipado aún las dudas acerca de una maniobra para traerlo al único país del mundo en que gozaría de impunidad, precisamente el país en que cometió los delitos. Ahora, más que nunca, la sociedad argentina deberá demostrar su vocación de participar para el cambio que vislumbró la última vez que votó. El 24 de marzo se cumplirán 25 años desde que se inició la dictadura mas sangrienta de nuestra historia y esa será una buena oportunidad para exigir el respeto por los derechos humanos, por la memoria, por la verdad y por una justicia que sea menos corporativa y dependiente del poder político.-

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