14/5/01
El pasado Viernes 12 de mayo se conoció el documento elaborado en San Miguel por la asamblea Episcopal titulado: "Hoy la Patria requiere algo inédito". En el pronunciamiento de la cúpula de la Iglesia Católica Argentina, como no podía ser de otra manera, se aludió en forma muy directa a la situación económico social en que naufraga hoy el país y a la incapacidad de la dirigencia política para encontrar una solución, apartándose de las apetencias personales. No se aportan y tal vez no sea función de los obispos, soluciones concretas y sí se hace una especie de llamamiento mágico a la ausente virtud de los dirigentes y a una dudosa humanización de la globalización. Ni siquiera un milagro, de los que el ámbito en que se elaboró el documento, son frecuentes, podría torcer el rumbo del proceso de cruel y salvaje acumulación de capital, para cuyo afianzamiento fue necesario instalar el terrorismo de estado y gobiernos posteriores que sólo son gerentes de lo que eufemísticamente se llama "mercados". No hay ninguna posibilidad de modificar este estado de cosas con invocaciones de tinte moral. Es cierto que la solución que reclama esta insoportable situación es inédita; pero, vaya a saber en cuál piensan los Obispos y en cuál el hambreado pueblo argentino. La Iglesia como institución, al igual que las otras grandes instituciones de la República, siguen en deuda con la sociedad. Una autocrítica seria, responsable y profunda respecto de sus acciones u omisiones durante la dictadura está ausente de los pronunciamientos públicos. Cuando el documento episcopal se refiere al período más trágico de la historia argentina, alude a "desencuentros y luchas fratricidas", frase que es funcional a la teoría de los dos demonios y que olvida violaciones, asesinatos, vuelos de la muerte, robo de niños y otras fechorías cometidas a mansalva por quienes hoy gozan de una impunidad que a los Obispos no parece preocuparles demasiado. Impune está el crimen de Enrique Angelelli a quien se dedica un documento descafeinado, cuando se cumplen 25 años de su muerte. No es casual que el Presidente Fernando de la Rúa y Carlos Ruckauf hayan elogiado el pronunciamiento, como si ellos no fueran destinatarios de las críticas ni nada tuvieran que ver con la crisis económica y moral que el instrumento describe y que sí responde a una realidad lacerante no de miles como allí se dice, sino de millones de argentinos.-
Documento completo de los Obispos. Léalo