21/5/01


Mientras los medios de desinformación le proponen a la sociedad que se entretenga discutiendo si está bien o mal que Cecilia Bolocco se cubra con una estola con los colores de la bandera y mientras esa sociedad se engancha con esas estupideces para no comprometerse con lo serio, pasan cosas. No es casual que se gaste centimetraje y saliva en tonterías. Lo que proponen los diarios y la televisión, que tienen intereses mucho más claros que los destinatarios de sus mensajes, prende. Es más económico digerir todo eso que pensar, que comprometerse con la realidad. Esa realidad que nos demuestra que el retroceso de los derechos humanos ha adquirido un ritmo alarmante. Ya no es novedad que entre Martín Balza y Ricardo Brinzoni hay un abismo. El actual jefe del Ejército parece decidido a seguir avanzando en la reivindicación del terrorismo de Estado y seguramente contará con el aval de alguien. Al menos, lo que es seguro es que su jefe, que es el Presidente de los argentinos, no parece dispuesto a ponerle límites y esto tampoco es casual, como nada es casual en política. Página/12 de ayer Domingo 20 trae noticias menos coloridas que las de la Bolocco; pero, mucho más graves. En Ciudadela, donde funcionó un campo de concentración, existe un museo al que los Colegios de la zona llevan a sus alumnos. Seguramente esos chicos no se enterarán que ese fue un campo de exterminio, en cambio tienen la oportunidad de conocer a los famosos Ford  falcon. Por supuesto que nadie les dirá para qué se usaban. También mientras tanto, aparentemente inspirados por el militar/abogado Jorge Olivera, conscriptos que participaron en el plan piloto del genocidio que se llamó Operativo Independencia, quieren un homenaje y compensaciones económicas. Si seguimos mirando para otro lado, la consigna que en breve nos lanzarán los dueños del poder y su guardia pretoriana será: argentinos, relájense y gocen.-

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