11/6/01
La detención del ex presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem, por orden del Juez Jorge Urso, ha sorprendido a muchos. Nadie puede asegurar, hoy por hoy, que va a pasar con la causa por contrabando de armas, asociación ilícita y un par de delitos más. El ahora preso ex dueño del poder absoluto, se empeña en afirmar que las ventas fueron legítimas y que el tema es una cuestión de estado que los jueces no pueden investigar. Claro está, de las coimas, del dinero que se quedó en el camino y jamás ingresó a las arcas del Estado, ni una palabra. Y en realidad, tampoco dijo una palabra ante el Juez que lo iba a indagar. Esto no tiene trascendencia jurídica porque nadie tiene obligación de declarar en su contra y todos pueden negarse a hacerlo cuando son sospechados de algún delito. Pero, más allá de ser una facultad y de ser la indagatoria un medio de defensa, hubiera sido deseable que Carlos Menem prestase declaración. Él llegó a ser el dueño absoluto del poder. Su hermano presidía el Senado y su ex socio Julio Nazareno, presidía y preside una Corte Suprema a la que parece haber jugado todos los tejos. Llamó la atención que fuera Urso quien lo detuviera, ya que era uno de los jueces de la servilleta. Pero, las servilletas suelen pasar de mano en mano. Además, el problema más serio para los que obtenían sentencias apretando un timbre, es que la Cámara que interviene en el tema de las armas, es independiente. Esos que antes apretaban timbres y conseguían sentencias, hoy tocan el timbre y no les traen ni un café. Pensar en que se ha iniciado un "mani pulite" argentino, es ilusorio. Para eso falta demasiado. Hace falta la decisión política de todo un Estado y el acompañamiento y exigencia de una sociedad, a la que los temas de la justicia hoy no le interesan porque no cree en ella. Para que ese proceso fuera posible en Italia, tuvo que haber jueces y fiscales como Antonio Di Pietro, los fiscales de Milán y una sociedad que salió a la calle cuando el poder político se quiso sacar de encima a Di Pietro. Todo eso nos falta. Por ahora al menos. Pero, el dato objetivo, concreto, de la realidad es que hoy Carlos Menem está preso.-