2/7/01
Al Gobierno de la Alianza se le ha venido a complicar aún más el tema de los derechos humanos, está vez, con el condimento de las relaciones internacionales. Fernando de la Rúa tuvo con relación a los juicios tramitados en el exterior contra represores argentinos, una posición bastante errática desde los comienzos de su mandato. A la par que declamaba respeto por la independencia del poder judicial, afirmaba una cada vez menos sólida teoría de la soberanía, que nada tiene que ver con el criterio imperante en el derecho moderno, de la justicia universal y el derecho internacional de los derechos humanos. Cuando el Juez español Baltasar Garzón decretó las capturas de decenas de genocidas, con la colaboración del Juez Literas, hoy defensor del ex presidente Menem, jugó a las escondidas y dejó vencer los plazos, utilizando reprochables argucias más dignas de un defensor chicanero que de un Estado serio y cumplidor de sus compromisos. Al menos de los compromisos que no pasen exclusivamente por el fiel cumplimiento de las exigencias del Fondo Monetario Internacional y de los pagos de una usuraria e impagable deuda externa. Ahora está más comprometido. Una jueza argentina vaya paradoja cuestionada muchas veces por sus vinculaciones con el poder, lo ha puesto contra las cuerdas. María Romilda Servini de Cubría, que en materia de derechos humanos ha dictado buenas resoluciones, por ejemplo las vinculadas con el Plan Cóndor o con algunos menores robados por genocidas, decretó la prisión del paradigmático asesino Adolfo Astiz. Argentina fue hasta ahora su cárcel dorada. Hoy está prófugo. El Gobierno de la Alianza no va a poder mirar hacia otro lado. Cancillería tiene su propio panorama interno. La comanda el economista Rodríguez Giavarini; pero, tiene como representante ante los organismos internacionales al actual Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Leandro Despouy, un hombre mucho más comprometido con los derechos humanos que su jefe y que el jefe de su jefe. Veremos cómo se resuelve el enigma. Que sigan cayendo caretas, siempre será mejor