30/7/01
El derecho es una ciencia. No es una ciencia exacta y ha llegado a decirse que el derecho es lo que los jueces dicen que es. Como toda ciencia, el derecho está teñido por la ideología y eso es tan inevitable como bueno. La discusión del momento, dentro y fuera del derecho, parece darse en torno a la legitimidad de los piquetes y los cortes de rutas. Las opiniones de los juristas dependen de su ideología. Si el derecho es lo que los jueces dicen, la cuestión está resuelta ya que la Cámara de Casación, paso inmediato anterior a la Corte Suprema en la escala del Poder Judicial, ha dicho que este tipo de acciones responde a un derecho superior al de circular. Y la cuestión depende de cuál sea lo que los abogados llamamos el bien jurídico protegido. Si es bien cierto que todos los habitantes tienen el derecho de libre circulación, es también cierto que existe un derecho de rango superior que es el derecho a trabajar, a comer, a tener acceso a una vivienda digna, a la salud, a mandar a los hijos a la escuela, etc. Pareciera que no hay dudas que es mas importante comer que manejar un auto. Entonces ¿por qué es tan complicado resolver la discusión? Por la carga ideológica que tiene. Depende de cuál es la posición que se adopta y cuáles intereses, en definitiva, se defienden. Para algunos jueces ya hemos visto que los piqueteros ejercen un legítimo derecho. Para otros jueces son sediciosos subversivos. Depende de la ideología y del interés que se defiende. Detrás de este movimiento también están los intereses de la clase política y los sindicalistas, que cada vez tienen menos representatividad y se ven ante la disyuntiva de apoderarse del movimiento - lo que no han logrado - o tratar de eliminarlo, porque sus intereses peligran. La clase media en extinción y asustada no alcanza a visualizar que son sus intereses los que en definitiva defiende este movimiento inorgánico y, como tantas veces en la historia, se alía a su propio enemigo y aplaude la represión. Lo cierto es que a pesar del encuadre de estos comentarios, el debate no es jurídico ni se va a resolver en los tribunales, aunque haya más de 2.500 luchadores sociales procesados. El tema es político y es ideológico, aunque los profetas del discurso hegemónico y la globalización sostengan la muerte de las ideologías, que - para nuestro gusto al menos - gozan, como las utopías, de muy buena salud.-