5/11/01


Cuando el grupo de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora se escindió de la Asociación que pasó a presidir Hebe de Bonafini, se quedaron sin casa. Las primeras reuniones se hicieron en casas particulares, luego fueron recibidas en instalaciones del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, para - finalmente - compartir sede con el Servicio Paz y Justicia del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. La falta de casa propia fue siempre una deuda pendiente de la organización. Adquirirla no era una tarea fácil. La situación económica del país fue haciendo que los aportes fueran cada vez más magros. La recuperación de la democracia hizo que la solidaridad internacional se dirigiera a países mas necesitados como Colombia y Guatemala. Finalmente, un grupo de amigos de las Madres decidió realizar una campaña para recaudar finanzas e intentar adquirir una casa propia. La tarea era un verdadero desafío. Cuando se hacía política, política de entrega y no política de negocios, se decía que las finanzas son el termómetro de la actividad. Y la consigna renació junto con la tarea del grupo "Pro casa". "La Casa de las Madres la compra el pueblo" comenzó a escucharse en reuniones y recitales. Se hicieron numerosas actividades. La solidaridad de los artistas se sumó a la del pueblo en su conjunto hasta culminar con 30 mil personas bajo una lluvia impiadosa que no pudo con ellas, en un recital internacional en el estadio de Ferro. Fueron 30 mil como los desaparecidos. Y así, como un signo, un mensaje y un ejemplo, se terminó de reunir el importe anhelado. El jueves pasado Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora inauguró su nueva casa. Al cien de la calle Piedras comenzarán a escribir una nueva página de su rica historia. El termómetro de la actividad política demostró que el pueblo quiere seguir abrazando a las Madres de la Plaza.-

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