En una oportunidad le pregunté al ex Fiscal Julio Cesar Strassera a qué creía él se debía la baja credibilidad de la justicia argentina. La respuesta fue sencilla y tajante. Porque se lo merece!. Y parece que se quedó corta la pregunta y la consecuente respuesta. La reciente decisión de la Corte Suprema que dejó en libertad a quien la integró, el ex Presidente Carlos Saúl Menem, es paradigmática. Y en realidad, la libertad del ex primer mandatario no es lo mas grave. Lo peor del fallo es que prácticamente sella la suerte de la causa de las armas; que llama la atención a los jueces para que investiguen lo menos posible los delitos del poder y que critica la inquietud de la sociedad y la de la prensa por investigar los casos de corrupción. En una muestra de grave cinismo comparó al Juez Urso y a la Sala, más creíble de la justicia federal, con los grupos de tareas y a la jaula de oro de Don Torcuato, con la ESMA. Un insulto a los desaparecidos, a sus familiares y al pueblo todo. También es vergonzosa la actitud del Presidente Fernando de la Rúa, del ex Presidente Raúl Ricardo Alfonsín, que cumplieron a raja tabla esta secuela del pacto de Olivos. Que dos soldados de la causa menemista como Nazareno y Vázquez no se hayan excusado, es otra mácula para la escuálida justicia autóctona. Con fallos como este parece que incurrimos una vez más en ingenuidad los que el pasado Martes, en las escalinatas de tribunales, pretendimos exigir a esta Corte de los milagros, que anule las leyes de impunidad.-