MI EXPERIENCIA
El sentido que tiene la incorporación de este tema -
aparentemente (y sólo aparentemente) involucra al Dr. Arturo Jorge Podestá y a mí - en
nuestra página no es el de exponer una experiencia personal que - como tal - puede ser de
escaso o nulo interés. Pero, esa experiencia recoge y expresa situaciones alarmantes de
temas tales como: espíritu corporativo del poder judicial, dependencia de los jueces,
fallos judiciales dictados expresa y conscientemente en contra de lo que dice la ley
(delito de prevaricato) para favorecer intereses políticos, solidaridades y
complicidades, etc. Se puede decir que comparto con ustedes esta dura experiencia porque,
después de todo, la abogacía me ha dado lo mejor y lo peor. Lo peor, es esta experiencia
de la que se ha hecho eco la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que ha sido
sensible a este cúmulo de violaciones a los derechos humanos cometidos por jueces
que son, paradójicamente, quienes nos deben garantizar la efectiva vigencia de esos
derechos humanos. No se piense que me mueve resentimiento alguno. Pero, he
denunciado, denuncio y denunciaré a los malos jueces, del mismo modo que pondero a los
buenos jueces. Una vez finiquitadas las iniquidades cometidas por estos malos jueces,
incorporaré a la página detalles, nombres y circunstancias para que se sepa quien
es quien en este hacer que sigue siendo, como el título de una de las más
leídas obras de la profesión la lucha por el derecho. Lo
que queda de positivo, como de toda mala experiencia algo bueno queda, es un bagaje que
queda a disposición de nuestros potenciales clientes. Queda también como positivo la
solidaridad activa de instituciones y personalidades que, comprendiendo que lo que estaba
en riesgo era el acceso a la justicia de cualquier ciudadano, se expresaron en sede
judicial y/o ante la Cimisión Interamericana de Derechos Humanos. A ellos, la
reiteración de mi gratitud, más allá de que interpreto que esa actitud se inspiró en
el riesgo que la situación implica para todo ciudadano y no como una actitud personal
hacia mi persona. Mi agradecimiento a: la Federación Argentina de Colegios de Abogados,
la Asociación de Abogados de Buenos Aires, el Colegio Público de Abogados de la Capital
Federal, el Colegio de Abogados de Morón, el Colegio de Abogados de La Matanza, el
Colegio de Abogados de Tucumán, el Colegio de Abogados de La Plata, el Consejo Superior
del Colegio de Abogados de la Provincia de Buenos Aires, la Asamblea Permanente por los
Derechos Humanos, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, el Centro de Estudios
Legales y Sociales, el Servicio Paz y Justicia, la Asociación Americana de Juristas, el
Encuentro Nacional de Abogados Democráticos de México, los colegas Miguel Ángel
Inchausti, Julio Cesar Strassera, Rodolfo Mattarollo, Germán Bidart Campos, Eugenio Raúl
Zaffaroni, Eduardo S. Barcesat, Sergio Digioia, Horacio Ravenna, Ricardo Monner Sans,
Alicia Oliveira, etc.-
La lista es larga y expresa lo mejor de la abogacía argentina y nuestros organismos de
derechos humanos. Su intervención ha sido el mayor alivio para una larga década de
iniquidades y violaciones a los derechos humanos cometidas en los tribunales, las
iniquidades aún no cesan; pero, sé que la justicia (la de verdad, la que no vemos todos
los días) se va a imponer y si se logra sin que sea necesaria la condena del Estado
argentino en el ámbito internacional, mejor. Si no es así, muchos jueces tendrán que
afrontar la responsabilidad funcional y patrimonial por su incalificable accionar.-
Finalmente, debo destacar con profundo desagrado que el Colegio de Abogados de San
Martín, al que sigo perteneciendo, nada hizo para defender el legítimo derecho de
ejercer la profesión de abogado con dignidad, libertad e independencia.-
Finalmente, y luego de casi 11 años de bregar para que mi Colegio, ese
al que dediqué antes y durante el terrorismo de estado (hasta que debí exiliarme) todos
los esfuerzos posibles para defender a mis colegas y al libre y digno ejercicio de la
profesión de abogados, se pronunció en relación al derecho de todo abogado a promover
el pedido de investigación de la conducta de un juez, sin que del ejercicio de ese
derecho puedan derivarse sanciones, demandas, ni reclamos del tipo corporativo que se
están generalizando, para desalentar que la sociedad vigile a los jueces. La resolución
me fue notificada durante el transcurso del presente mes de junio y lo hago saber por un
deber de lealtad, aunque creo que el Colegio aún está en deuda; pero, atento su
composición, puede afirmarse que llegó al máximo que actualmente se le puede pedir.
Debe recordarse que varios de sus miembros, incluido el ex Presidente Víctor Gornatti
Fontanet, declaró a favor de los jueces quen nos demandaron, lo mismo que el ex
secretario General Carlos Álvarez.-
No se piense que esta es una cuestión de
exclusivo interés de abogados. Esto le puede pasar a cualquier particular que se sienta
perjudicado por el accionar ilegítimo de un juez.-